Andy Warhol llega a España de la mano de Fernando Vijande. Habla el artista: “Soy el mismo que hace diez años, pero más flaco”

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  Gracias al Archivo Digital del diario El País, he podido recuperar datos de primera mano sobre este conocido personaje del mundillo del arte a partir de entrevistas y crónicas de la época, en las cuales, se aprecia perfectamente su intención de renovar por completo la visión del arte contemporáneo en España, algo que conseguirá hasta cierto punto con la ayuda de una sociedad “sedienta”, dispuesta a asumir cualquier tipo de cambio radical en sus vidas −incluyendo la amplitud de mirada en cuanto a las artes−, pero la repentina muerte del galerista-marchante a los 57 años, hizo que su propuesta innovadora quedara como un proyecto inconcluso.

  El trabajo de Fernando Vijande lo podemos relacionar con el del gran Leo Castelli; dedicado a la captación de nuevos artistas y propulsor de las tendencias postmodernas de mitad de siglo XX, tanto la Pintura de los Campos de Color (Color field painting), el Expresionismo Abstracto −encabezado por Jackson Pollock−, así como la reacción a éste: el Pop Art.

  Esta explosión de ideas positivas, coloristas y de crítica social que vivía Nueva York tras la Segunda Guerra Mundial, hizo que la ciudad norteamericana se convirtiera en el centro artístico por excelencia, quedando la desolada París como la sede de los informalismos europeos: el desgarro del alma ocasionado por el belicismo, la negatividad.

  Madrid también tendría derecho a vivir una edad dorada, en la que eclosionaran y fluyeran estos preceptos vitalistas, que borrarían para siempre de la conciencia colectiva el franquismo y su consecuente censura en cuanto a cualquier modo de expresión. Y en ello tuvo que ver Fernando Vijande, galerista y difusor de las artes de vanguardia; un dealer, como suelen llamarlos.

  Incluso antes de la muerte de ese señor con bigote de estatura desdichada −aunque en sus días de gloria fuera tratado como Generalísimo del Estado y de los Ejércitos−, Vijande ya trataba de ir depositando una semilla que daría sus frutos algunos años más tarde.

  Tras fundar su Galería Vandrés junto a Gloria Kirby, presentará en 1971 una exposición fundamentada en el desnudo: Eros y el arte actual en España, clausurada varias jornadas posteriores a su inauguración, nada más y nada menos, que por el propio presidente del Gobierno de aquel entonces, Luis Carrero Blanco, asesinado por la acción terrorista de ETA en 1973; banda armada que literalmente hizo volar el coche oficial con el que el alto dirigente se trasladaba, como cada mañana, a su puesto de trabajo.

  Vijande fue llevado a juicio por su atrevimiento a mostrar lo que los seguidores del “vigía de occidente” consideraban como pornografía, tratándose realmente de obras vinculadas a la sensualidad; recurso utilizado en el Arte desde que el ser humano comenzó a manifestarse plásticamente, lo que viene siendo el Paleolítico Superior. Fíjese usted si ha llovido.

  Emulando a la Factory warholiana, Vijande abre en 1981 su nueva y homónima galería, utilizando un garaje de la calle madrileña de Núñez de Balboa, concretamente el número 65, como un lugar de reunión de los más dispares personajes de la society ochentera del momento, tanto “lo high” como “lo underground”, imbuidos ambos sectores sociales en el mismo torbellino de ideas renovadoras que llegaban del exterior.

  Lleva de la mano a artistas como Albert Porta, Gordillo, Juan Bordes, Joaquín Ramo y los tan identificativos de la movida: Igueravide y Galofré (Costus) −Exposición El Chochonismo Ilustrado, Galería Fernando Vijande, 1981−, aunque su cénit profesional será en el 82 con la aceptada invitación de Andy Warhol a España a fin de promover Pistolas, cuchillos y cruces; proyecto expositivo organizado por Vijande y compuesto únicamente por obra del estadounidense; unas 40 piezas entre pinturas, dibujos y sus míticas serigrafías. Warhol es el artista que mayor pasión levantaba en esta década prodigiosa en cuanto a movimiento social español, idolatrado por los “gatos” cual antigua divinidad griega,  y que su sola presencia formaba gran revuelo a su alrededor, véanse tropezones, caídas y abalanzamientos, una especie de King of Pop cuyos fans soñaban con respirar su mismo aire.

  Vijande será innovador en muchos más aspectos, pues ya en 1971 organiza una exhibición del trabajo de Antoni Muntadas, siendo la primera exposición de arte en España en la que se incorpora el soporte audiovisual. O posteriormente, con su segunda galería puesta en marcha, se trajo a los artistas del East Village de Nueva York con Psycho-Pueblo, creaciones nunca antes mostradas en Europa.

  Fue un rastreador, siguiendo su propio olfato y gustos, alejándose de las modas instauradas en la gran masa, como una Gertrude Stein convertida en un ser de sexo masculino y trasladado a finales de siglo. Mistress Stein también se codeó con los modernos de su época, alcanzando gran amistad con Picasso o Matisse, comprando sus cuadros junto a los de otros artistas que en ese momento no eran nadie, y colgados en las paredes de su casa-estudio situada justo enfrente del Palacio de Luxemburgo de París, lugar −aparte del Louvre y la Real de Bellas Artes− en el que se celebraban muestras de los artistas aceptados por la Academia.  Su hogar se constituye intencionadamente como una oposición a la delimitación del arte, pues abría sus puertas para que cualquier curioso contemplara las propuestas de los primeros vanguardistas que ella había reunido en una delicada colección. Sobre este asunto recomendaría la lectura de The Autobiography of Alice B. Toklas (1933), libro de la misma Stein que describe su vida en el París de principios del XX, pero redactado de tal forma para que el lector piense que la narradora no es ella misma, sino su compañera sentimental, Alice, personaje que estuvo a su lado en cada cena, reunión y evento artístico de este período tan decisivo para la Historia del Arte.

  En una entrevista concedida por Fernando Vijande a El País en 1979, ya se habla de una crisis económica mundial que afecta al mercado artístico y, que en España, es aún más aguda que en el resto de países afectados. ¿Esto no os suena?. El señor Vijande achaca al caso español la falta de información prestada, por lo que surgen dudas en cuanto a las inversiones. Esto también me suena. Sin embargo, el galerista logró superar los baches a los que estuvo sometido y pudo continuar su carrera, algo de lo que todos debemos estar agradecidos.

  Su hijo Diego Vijande tomó el relevo de su legado.

David RafaelNoSanzio

Knives, Acrylic and Silkscreen Ink on Canvas, 1981-1982Andy Warhol, Knives, 1981-1982

enrique costus 83

Enrique Costus, Sara Montiel, 1983

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Esta entrada fue publicada el 11 octubre, 2013 a las 12:01. Se guardó como Arte Contemporáneo, Mercado del Arte y etiquetado como , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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