Esa oportunidad de mirar a los ojos a grandes figuras vivas del siglo XX: Jannis Kounellis en Tenerife

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  El pasado 6 de febrero, el Instituto de Arte Contemporáneo TEA −Tenerife Espacio de las Artes−, brindó a la isla la magnífica ocasión de ver, escuchar, sentir y compartir impresiones, con uno de los máximos representantes del arte povera desarrollado en los años 60 del pasado siglo: Jannis Kounellis (1936).

  Allí estaba, un señor de avanzada edad y mirada sensible, acomodado en un sofá bajo la gran pantalla de la sala de proyecciones y conferencias del Museo antes citado, justo en el centro de la perspectiva que surge desde el graderío que conforma el desahogado espacio, ¿el protagonista de una obra de teatro?

  A su derecha, una traductora que le facilitara la comunicación entre el castellano del entorno y su italiano, asimilado como lengua de adopción durante sus estudios artísticos en Roma, pese a ser originario de la costa del país heleno (El Pireo, Grecia). A su izquierda, el responsable de su visita y estancia en el Archipiélago canario, el curador Roc Laseca; encargado de dirigir la comparecencia a modo de entrevista con Kounellis, un enclave más del proyecto praecipitare [Tenerife] (2014).

  Tras la ponencia del profesor Ramón Salas, quien expuso un breve recorrido sobre los aspectos a destacar, intencionalidad, y logros del artista en cuanto a la ruptura de los cánones oficiales hace ya más de 40 años, Kounellis comienza a responder las cuestiones propuestas por su entrevistador, haciendo referencia  a sus ideales e intereses, tales como el viaje (a propósito del motivo principal de lo comisariado por Laseca), la utilización de los materiales pobres en su obra como protesta al materialismo causante de la especulación en el mercado, y la alienación de las sociedades contemporáneas: un tema ampliamente desglosado por Terenci Moix en sus teorizaciones sobre el cómic (para quien le interese el asunto, véase Los cómics: arte para el consumo y formas pop, Editorial Llibres de Sinera, 1968, Barcelona. Muy recomendable).

  Estoy acostumbrado a acudir a este habitáculo en el que se discurren todo tipo de actos culturales, pero jamás lo había visto tan completo en aforo. Estudiantes de Bellas Artes e Historia del Arte, antiguos alumnos y profesores de la Universidad, prensa, fotógrafos y demás artistas; todos ansiaban escuchar sus palabras en esta primera visita del greco-italiano a la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Y más interesantes resultaron las dudas lanzadas por parte de los asistentes.

  Se hace el amago de relacionarlo con Joseph Beuys (1921-1986, Alemania), impulsor del performance y reconocido por su actuación acompañado de un coyote −I Like America and America Likes Me, 1974−. Envuelto en un manto de fieltro que lo aislaba del ambiente (tanto física como psicológicamente), y previo traslado en camilla y ambulancia desde el aeropuerto Kennedy a la Galería Rene Block neoyorkina tras su llegada de Düsseldorf, Beuys compartió sensaciones durante 7 días con dicho animal, éste, símbolo de los Estados Unidos. Además de intentar comunicarse con él en una especie de ritual chamánico, le ofreció varios objetos con los que el coyote reaccionaba de diferentes maneras, como el uso de depósito de sus orines sobre el The Wall Street Journal que Beuys le proporcionaba a diario.

  Esta conexión Beuys-Kounellis se debe a la utilización de los animales. Nuestro artista recurrió a doce caballos vivos para su obra más relevante y rupturista (Senza titolo. Dodici cavalli vivi, 1969, Galería L´Attico, Roma). Consiguió rescatar la temática equina tan repetida en la pintura o escultura a lo largo de la Historia, para sacarla de su contexto habitual, pues el caballo aparece ante el público, no como una simulación de su existencia a través del pigmento, el contraposto delicioso que su cuerpo permite, o la dura roca, sino que lo hace en su estado natural; moviéndose, tomando alimento y expulsándolo, relinchando o agitando su melena para espantar insectos, dejando atrás las arquetípicas “naturalezas muertas”.

  Sin  embargo, la diferencia entre ambos es evidente, pues Beuys es la pura acción, el uso de su cuerpo como herramienta con la que hacer reflexionar, mientras que Kounellis representa la instalación como icono de reivindicación contemporánea, la misma intención que tuvo con su afamado guacamayo y que tanta polémica despertó en el Reina Sofía de Madrid hace ya algunos años. (Link Archivo El País -Hemeroteca- para más detalles sobre el suceso. Artículos: Kounellis se cree censurado por el Reina Sofía, Miguel Mora el 14/01/1997; y Lorito real por Miguel García Posada el 23/01/1997  http://elpais.com/tag/jannis_kounellis/a/).

  La siguiente y última interpelación disparada desde la audiencia (pues sólo hubieron dos, supongo que por vergüenza o miedo escénico por parte de los allí reunidos ante tal cantidad de gente) tuvo que ver con su trascendencia en cuanto a la extrapolación de las dimensiones de sus obras, ya que no están sujetas al lienzo, sino que conforman la distribución del emplazamiento donde son exhibidas. Kounellis habla de este punto y aparte que el arte contemporáneo supone, pero surge un conflicto cuando elige las medidas de una cama de matrimonio para sus planchas metálicas, las cuales, utiliza como soporte en determinadas creaciones. Aunque, para él, no signifiquen un 2 x 2 metros, sino que son entendidas como un símbolo del amor. Y desde ese punto de vista, se le hace la pregunta: ¿no es momento de romper también con esas delimitaciones? Su respuesta es clara, a la vez que contradictoria: es lo que he elegido para mis obras, y por lo visto, es lo que va a seguir haciendo.

  Ante esto, el enigma queda sin resolver. La excentricidad del artista produce una doble pugna en mi introspección. Siguiendo a Freud −pese a su discutida base científica−, me cuestiono cuál sería el efecto de sus obras ancladas en las proporciones de un colchón marital para una persona a la que este sacramento religioso le inspire todo lo contrario, es decir, esclavitud y decepción. ¿Cambiaría su significado a través del subconsciente? ¿Dejarían de tener un trasfondo de canto al Eros? No creo que Kounellis tenga la réplica a este argumento, por lo que consideré no oportuno emitirle mi postura, pues la contestación acertada se encontraría en un consumidor de arte que coincida con ese sentimiento reacio hacia la “eterna” vida en pareja.

  El nacido en el puerto ateniense, parece no estar habituado a sostener un micrófono entre sus manos a la hora de celebrar sus audiencias públicas, ni tampoco creo que lo esté a hacerlas plácidamente en un sillón de envergadura considerable, a modo de plató televisivo, sin una mesa que funcione de barrera visual y perceptiva a la que se le adjunte un trípode donde quede asegurado el aparato que amplíe la sonoridad de su voz. El resultado fue una charla distendida entre curiosidad y genio creativo, si bien, en determinados momentos, dio la impresión de estar vendiendo humo. Cosas de las celebridades.

  Con su estancia en la isla de Tenerife, creará un vínculo irreductible con Canarias, pues trabajará mano a mano con artistas de la región. Además, tratará de estimular a las jóvenes promesas que actualmente cursan sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, mediante talleres exclusivamente dedicados a estos.

  El día que conocí su obra, aplaudí los sacos de café pendidos de la medianera de un edificio de la capital catalana. Hoy ovaciono su visita como un hito para el bagaje cultural del Archipiélago, así como para la experiencia personal. ¿Por qué esperar a que fallezcan para ser considerados como lo que son?

  Puede que hayamos caído en la idolatría, pero su huella y aportaciones lo merecen.

David RafaelNoSanzio

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Jannis Kounellis, Sin título, Doce caballos vivos, 1969. Galería L´Attico, Roma.

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Jannis Kounellis, Sin título, 1967. Galería L´Attico, Roma.

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Jannis Kounellis, Sin título, versión 2005 de su polémico guacamayo. Plomo, tierra, cactus y textiles, 30 x 400 x 400 cm.

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Jannis Kounellis, Sin título, 2005. Placa de hierro con pelo, cuchillo, hojas de afeitar, cincel, hacha, pinzas y plomo, 200 x 180 x 15 cm.

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Jannis Kounellis, Hommage to Munch. Tinta negra sobre papel, 270 x 190 cm, 12 edición.

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Jannis Kounellis, Balança Romana, 1993. Hierro y sacos de café, 18,70 x 0,96 x 1,97 m. Carrer Almirall Cervera, Barcelona.

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Joseph Beuys, I Like America and America Likes Me, 1974. Düsseldorf-Nueva York (Galería Rene Block)

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Esta entrada fue publicada el 9 febrero, 2014 a las 12:12. Se guardó como Arte Contemporáneo, Arte en Canarias, Arte Urbano, Experiencias, Historia del Arte y etiquetado como , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Esa oportunidad de mirar a los ojos a grandes figuras vivas del siglo XX: Jannis Kounellis en Tenerife

  1. Qué gran oportunidad has tenido de asistir a esta cita con el gran Kounellis y qué suerte tenemos nosotros de que nos hayas contado cómo fue. Mañana (martes 11 de febrero) voy a asistir a una charla con el artista brasileño Ernesto Neto, cuya exposición se inaugura este viernes en el Guggenheim de Bilbao y promete mucho… Prometo recoger también mis impresiones en mi blog. Un abrazo!

  2. Crónica de tu cita de mañana obligada, eh?
    Qué envidia Bilbao…

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