Investigación y documentación en el Archivo Histórico Diocesano; Las restauraciones del Santísimo Cristo en el Calvario, La Laguna, Tenerife

IMG-20130710-WA002

Presentación pública del Cristo en el Calvario tras la restauración pertinente, recostado ante el altar mayor de la Ermita de San Lázaro, La Laguna (Tenerife). Fotografía cedida por la Delegación Diocesana de Patrimonio Histórico, Obispado de Tenerife.

  El pasado 29 de abril de 2013, se presentó ante los fieles la imagen del Santísimo Cristo en el Calvario, después de un necesario proceso de restauración; talla del Crucificado que data del siglo XVII, y que se resguardaba, hasta este día, entre los muros de su capilla homónima, situada en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), edificio que comparte espacio urbano con la Ermita de San Lázaro.

  Cuando el Cristo fue retirado de su emplazamiento habitual −en el cual, recibía culto− para el comienzo de los trabajos focalizados en la recuperación de daños y desperfectos producidos por el paso del tiempo, el párroco actual de la ermita, D. Víctor Manuel Oliva García, tuvo un encuentro casual con la Historia.

  Durante la manipulación de la sacra efigie, advirtió de la movilidad de una pieza en la parte trasera de la cabeza de la imagen. Era una sospechosa trampilla que no dudó en abrir. El interior de la testa guardaba un documento fechado en 1899, y cuya firma le resultó familiar, ya que pertenecía al reconocido religioso y cronista lagunero D. José Rodríguez Moure (1855-1936).

  En este papel, que podría ser interpretado como una garantía de esta magnífica escultura en madera policromada, se relata lo acontecido el 27 de febrero de ese mismo año (1899), momento en el que, el mayordomo titular de la Ermita de San Lázaro de aquella época, D. Santiago Beyro y Martín, decide restaurar las imágenes que componen la iconografía de la Capilla del Calvario (tareas cuyo valor económico alcanzaron las 133, 25 ptas).

  Al igual que le ocurriría al párroco actual, Moure se dio cuenta de que la cabeza del Cristo servía como secretario, albergando entonces un documento original de la persona que en su día hizo el encargo de la figura tallada: la Madre Francisca de la Asunción, practicante del convento de San Diego (Garachico, Tenerife), quien en 1670 pidió a un vecino de la población, Francisco Alonso, la realización de un Cristo en el Calvario para que recibiera culto en dicha congregación conventual. A estos datos, la religiosa añade una antífona y una oración, ambas en latín, cerrando el documento las firmas de los protagonistas, tanto de la comitente como la del artífice; el hoy afamado Francisco Alonso de la Raya (1619-1690), natural de La Gomera y discípulo del Maestro sevillano Martín de Andújar, éste último, instalado en las Islas Canarias durante los años comprendidos entre 1634 y 1641.

  Admitiendo la importancia del hallazgo, Moure quiso dejar constancia de lo sucedido a modo de prueba escrita. En vez de devolver el antiguo papel al lugar en el que fue encontrado, prefirió conservarlo, ya que lo adjuntó al Libro de noticias de la Cofradía y Ermita de San Lázaro (catalogado y de libre acceso en el Archivo Histórico Diocesano de Tenerife, La Laguna). En su lugar −la cabeza del Cristo−, puso la redacción de su puño y letra encontrada el pasado año, donde narra detalladamente los acontecimientos. Moure apunta el motivo de esta topada histórica accidental: la restauración de la imagen. Asimismo, transcribe completamente el original, además de aportar datos acerca de la capilla y de la propia tabla esculpida.

  Exalta el carácter devocional de la obra, pues cuenta que fue rescatada por las monjas del convento de San Diego, a fin de que no quedara sepultada por las lavas del volcán que arrasaron parte de la localidad de Garachico en 1706.

  También incluye información sobre la capilla en la que hasta hoy se encontraba el Cristo; fundada por los capuchinos −destacando, entre sus miembros, al Reverendísimo Padre Fray Gerónimo de Canarias− durante los años de 1678 y 1688 con la intención de ser transformada en convento, y localizada en la plaza de la Ermita de San Lázaro, ésta de mayor antigüedad.

  Dicha ermita, cuya advocación se reserva al santo guardián de la amenaza de la peste, fue fabricada primeramente junto a´ la Cruz grande camino de Tacoronte, para ser trasladada donde en la actualidad se cimienta hacia 1535: orden emitida por el Capitán Pedro de Vergara, Regidor de la Isla de Tenerife, dejándola en manos del Cabildo Catedralicio y los Señores Regidores que en ese momento llevaban las riendas sacramentales y políticas del territorio insular, para que la sustenten y provean de quien la limpie y tenga bien tratada.

  La Capilla del Calvario, mantuvo su forma primigenia hasta 1855-1860, años en los que el presbítero D. José María Argibay es nombrado mayordomo, quien ordena su reforma con ayuda de limosnas, adoptando el aspecto neoclásico que aún hoy preserva. Añade que, el altar actual, fue realizado tras la muerte del citado sacerdote.

  Como las imágenes que decoraban el interior de la capilla en su etapa inicial eran todas pintadas, se decide hacer el encargo de una dramática escena del Calvario a partir de esculturas de bulto redondo.

  Pero la perteneciente al Crucificado no terminó de agradar a su comitente, Argibay, y sabiendo que en el convento de San Diego de Garachico se atesoraba un Cristo (salvado por las monjas) que respondía a esta iconografía, se pide a la autoridad eclesiástica pertinente su traslado a la Capilla del Calvario de San Cristóbal de La Laguna hacia 1862-64. El permiso fue concedido, por lo que desde esos años, la Santa Imagen permanece en este lugar.

  Para concluir su crónica, Moure escribe unas palabras que hoy podríamos identificar como premonitorias: y para que en todo este tiempo conste y por si con el tiempo se encontrara este papel con igual ó parecido motivo como el anterior al sustituye se ponen estas noticias, seguidas de su rúbrica, lugar y fecha.

  Ha sido producto del azar que este documento fuera descubierto, enriqueciendo de forma notable el valor histórico de la obra, así como la aportación resultante en cuanto a la ampliación del Patrimonio artístico-documental de las Islas Canarias.

  El Santísimo Cristo en el Calvario, que todavía procesiona cada Semana Santa en la ciudad de La Laguna en compañía de las efigies de la Dolorosa, san Juan, la Magdalena y los Santos Ladrones −piezas de diferentes artistas y épocas−, hoy recibe culto en el altar mayor de la Ermita de San Lázaro por motivos de seguridad y conservación, además de encontrarse en contacto directo con sus fieles, algo que no era posible en su ubicación anterior debido a la presencia de cristales.

David RafaelNoSanzio

IMG-20130710-WA000

IMG-20130710-WA001

Presentación ante los fieles, 29/04/2013, Ermita de San Lázaro, La Laguna (Tenerife). Fotografías cedidas por la Delegación Diocesana de Patrimonio Histórico, Obispado de Tenerife.

00000241

Paso procesional del Santísimo Cristo en el Calvario, Semana Santa, La Laguna, Tenerife. Fuente imagen: semanasantadelalaguna.com

Anuncios
Esta entrada fue publicada el 28 febrero, 2014 a las 11:17. Se guardó como Arte en Canarias, Arte Sacro, Experiencias, Historia del Arte y etiquetado como , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: