Cuando los valores son una asignatura pendiente (o se utilizan de pendiente)

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Antonio López, Carmen Dormida, 2007. Bronce, 245 x 197 x 224 cm. Parque García Sanabria, Santa Cruz de Tenerife.Fotografía: LaOpinión.es (23/03/2014)

  Ella es Carmen, nieta del internacionalmente reconocido Antonio López. Sumergida en el sueño, no fue capaz de desconectar con lo onírico, ni siquiera en el momento en el que de forma ajena marcaron su frente, como si de los cuartos traseros de un pobre becerro que pasta en una explotación ganadera se tratara.

  De esta guisa amaneció, hace unos días, la escultura hiperrealista que la Fundación CajaCanarias −con el beneplácito del Ayuntamiento− ha instalado temporalmente en una de las entradas del Parque García Sanabria de la capital tinerfeña; una deliciosa campaña de marketing en favor de la exposición Visiones de la Realidad, acogida entre los parapetos de los distintos Espacios Culturales de dicha entidad privada (Santa Cruz y La Laguna).

  La prensa local se hizo eco inmediatamente, utilizando términos como “vandalismo”, o expresiones muy utilizadas entre la comunidad canaria, véase “gamberrada” y “ruindad”. Incluso se menciona que fueron los mismos vecinos los encargados de avisar a las autoridades completamente alarmados por lo sucedido, para que los responsables de la pieza pusieran una rápida solución a este mancillamiento sufrido por el inocente bebé de bronce.

  El graffitero jugó con la adrenalina que desprende la ilegalidad, el factor sorpresa y la dureza del arte protesta. Y consiguió su objetivo, que se hablara de él (o ella), que se pusiera el grito en el cielo ante semejante herejía.

  La firma fue borrada el mismo día, no sin problemas, pues la porosidad de la ceja de la muchacha, hizo que fuese bastante complicada la eliminación total del producto en spray.

  Obviamente (y por mucho placer estético que nos inyecta el arte del aerosol) no estamos aquí para apoyar esta faena que se le ha hecho, tanto al artista como a la imagen de la ciudad, ya que la gigantesca cabeza pertenece al Fine Arts Museum de Boston, dejando maltrecho un posible convenio de intercambio de producción artística entre ambas urbes (no hace falta decir lo vital que significa tener contactos, pues así funciona el mundo), ni tampoco se nos pasaría por la mente instar a que el graffiti permanezca sobre el ceño de la niña. De cualquier manera, no es el cometido de este post el poner en cuestión la profesión del efímero artista que violó la confianza de Carmen, ya que sinceramente admiro este tipo de acciones, aunque hay que saber distinguir cuáles son los soportes adecuados.

  Santa Cruz de Tenerife posee un Patrimonio escultórico del espacio público que en nada tiene que envidiar a cualquier población considerada como una metrópolis. Entre otros muchos, el pavimento y el ámbito chicharrero se comunica con el ciudadano de la mano de Joan Miró, Martín Chirino, Ulrich Rückriem, Pablo Serrano, Pepe Abad, Henry Moore o Jaume Plensa, muchas de ellas fruto de las dos Exposiciones Internacionales de Escultura en la calle que en su día albergara la localidad capitalina.

  A finales del pasado año, se hizo un −urgente− lavado de cara a todos y cada uno de los estáticos “habitantes” que estas exhibiciones de arte urbano dejaron perennemente en la vía pública santacrucera, ya que se celebraba el 40 Aniversario de tan magnífico evento cultural (1973). Algunas, incluso, habían sido mutiladas y olvidadas, otras oxidadas y acribilladas a furtivos autógrafos fluorescentes de dudoso valor expresivo.

  Para cómo se encontraban, reconocemos que las restauraciones llevadas a cabo en 2013, han hecho que la gran mayoría de las obras muestren sus superficies dignamente, aunque sigue existiendo cierta dejadez, ya que no son suprimidas las continuas muestras de la desconsideración ciudadana que aparecen en forma de absurdas manifestaciones antiplásticas, realizadas con el más vulgar de los rotuladores del mercado. Asimismo, la inevitable suciedad que genera el tráfico y la ocasionada por las resinas que caen de los árboles circundantes, evitan que luzcan con todo su esplendor.

  Si se armó tanto revuelo con la pintada que recibió la nieta del escultor de Tomelloso, ¿por qué no sucede lo mismo con las restantes? ¿Nos hemos acostumbrado a contemplarlas en estado decadente? ¿No merecen la misma atención que Carmen?

  Aparte de la desvinculación y relego que padecen por parte de los responsables, nos damos cuenta de que confrontamos un grave dilema de civismo, tanto de educación como de apreciación.

  Dicen que la solución estaría en elevar las cantidades de las multas impuestas ante tales gestos de irrespetuosidad, pues es la manera de concienciar al usuario; algo que consideramos preocupante.

  Es un problema de base, de raíz, para nada económico, que ni padres ni tutores escolares creen relevante, y mucho menos lo piensa el sistema educativo; harto podrido, obsoleto, mal planteado e inservible, dispuesto a seguir pariendo dóciles corderos.

  A todas esas personas que preguntan con mueca de desgana y lástima que cuál es la salida que tienen unos estudios en Historia del Arte, hemos de decirles que existen cosas en la vida de mayor peso que el éxito profesional y la aportación monetaria que éste conlleva, y sobre todo, comunicarles que el conocer el pasado, presente y futuro de la especie, te hace valorar ciertos elementos que una mentalidad ignorante de las Humanidades podría pasar por alto. Entre ellas está la captación y consideración del entorno, y no solo me refiero a la conservación del Patrimonio Cultural, sino a lo que es todavía más importante, el respeto a ti mismo y a todo lo/los que te rodean.

  Que esto no suene a discurso elitista, pues el generalizar puede llevar a equívoco, ya que una persona que jamás haya pisado una universidad, puede guarecer mayor tolerancia y sensibilidad ante el semejante que un pobre diablo con tres carreras que literalmente se orina sobre las leyes de la moral cívica.

  Se llaman valores. Son gratuitos, innatos en determinados individuos, pudiendo ser oral o visualmente transmitidos al resto de los mortales.

  Nota del autor: Puede que mi asignatura pendiente sean las matemáticas, pero por lo menos, mis conocimientos me alcanzan para contar el número de alegrías y satisfacciones que el amor y el arte producen en mi corazón a lo largo del día.

David Rafael NoSanzio

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Carmen esta misma mañana (06/04/14). Si Pollock recurrió al dripping como medio con el que conectar con su faceta chamánica, algún lumbrera quiso imitar su técnica sobre la oreja izquierda de la pequeña, sustituyendo la pintura por refresco de cola, y el lienzo por el bronce de López.

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Gustavo Torner, Laberinto: Homenaje a Borges, 1973. Hormigón, 3.50 x 7.00 x 7.00 m. Parque García Sanabria, Santa Cruz de Tenerife. Sus recovecos son utilizados por el ciudadano como baños públicos y zona reservada para encuentros más que románticos.

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Mark Macken, Solidaridad, 1973. Hormigón y cadenas, 2,23 x 1,00 x 0,77 m. Parque García Sanabria, Santa Cruz de Tenerife. Graffiti en uno de sus laterales.

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Joaquín Rubio Camín, Nivel, 1972. Acero laminado, 0,87 x 1,25 x 4,00 m. Ramblas de Santa Cruz. Graffiti.

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Esta entrada fue publicada el 6 abril, 2014 a las 20:56. Se guardó como Arte Contemporáneo, Arte en Canarias, Arte Urbano, Crítica social, Historia del Arte, Urbanismo y etiquetado como , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

4 pensamientos en “Cuando los valores son una asignatura pendiente (o se utilizan de pendiente)

  1. Lo más duro, lo más terrible, es que es una falta de respeto hacia un artista, es decir, básicamente hacia una persona que quería decirnos algo. Como si en medio de una interpretación prendiéramos el micrófono y destrozáramos la balada -o, para que me comprendan, porque sé que la empatía es un don difícil- como si en medio de un grafitti encajáramos una pegatina.
    Comprendo, comparto, y por suerte también disfruto de lo que dices en la nota.
    Felicidades por la sensible denuncia, un abrazo!

  2. Entiendo que se mueven en circuitos distintos. De lenguajes antagónicos (o no tanto), pero movidos por un mismo sentimiento. Quizá el graffiti sobre los iconos de la Historia del Arte se convierta en la denuncia perfecta contra el incomprensible mercado del arte actual. Esperemos que utilicen materiales reversibles.
    Otro abrazo para ti, fiel lector jeje

  3. Cuando Duchamp le pinta un bigote a la Mona Lisa, ¿no realiza una ruptura semejante? ¿Son estos dos tipos de arte urbano (la escultura tradicional y el graffiti) antagónicos e incompatibles? Te diré además que, como licenciada en Historia del Arte aunque camarera de profesión (jeje) coincido con lo que afirmas, desarrollar un ojo estético y sensible a las artes te provee de satisfacciones que no se pueden pagar!

    • Exactamente lo mismo, pero Duchamp no fue al Louvre y le marcó el bigote con un rotring jajajajaja!
      Tú pones cafés, yo doblo ropa, esa es la vida del historiador. Hay que sobrevivir… 😉

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