Señores clientes, les informamos de que el tren con destino: Golden Age, efectuará su salida con retraso. Por favor, manténganse a la espera

  Estética del Arte cumple un añito. Sigue gateando, pero ya comienza a dar sus primeros pasos, soslayando la falta de equilibrio con la ayuda de los brazos de su progenitor.

  Para celebrar su iniciático aniversario, propongo un artículo-respuesta en relación a la primera entrada publicada en este blog (https://estetica-del-arte.com/2013/09/30/prometeo-se-adelanta-a-las-furias/), extrayendo, de éste último, el concepto “Edad de Oro” citado por Hesíodo en uno de sus textos conservados desde el Mundo Antiguo: Trabajos y Días, para seguidamente, ser trasladado a la contemporaneidad y analizar sus efectos en las sociedad actual.

  Voy comprando ganchitos, pan de sándwich, patatas fritas (¿os gustan las onduladas?), refrescos y una piñata. Mientras regreso y “monto el chiringuito” para la fiesta, podéis entreteneros leyendo el artículo.

  Gracias a todos los que me habéis seguido durante este año. Que sean muchos más…

Señores clientes, les informamos de que el tren con destino: Golden Age, efectuará su salida con retraso. Por favor, manténganse a la espera

  Normalmente, acudimos al concepto “Edad de Oro” para describir determinadas etapas de la Historia −Belle Époque−, o momentos concretos del desarrollo de alguna disciplina artística −el cine clásico de Hollywood−, con el cual, distinguimos una cualidad de gloriosa superioridad frente a los antecedentes y sucesivos periodos, como si nuestro discurrir estuviese simbolizado por el cuadro de un encefalograma, que asciende y se precipita constantemente.

  Sin embargo, nos damos cuenta de que la “Raza de Oro” citada por Hesíodo, jamás ha logrado retornar durante la larga existencia del ser humano. Es más, estamos convencidos de que nunca se ha llegado a dar, y en ello tiene que ver un sentimiento inherente a la construcción mental del individuo: la incertidumbre.

  El hombre y la mujer deben esforzarse, día a día, para continuar su subsistencia. La enfermedad los circunda y amenaza. La hybris sigue presente, simbolizada por la envidia, el odio, el miedo a lo desconocido y las guerras.

  Por lo tanto, más de dos mil años después, seguimos transitando la misma Edad en la que Hesíodo creció y redactó su Teogonía, en la de “Hierro”, cuyo final vendrá dado por el cataclismo natural que acabe con la humanidad, no por la conversión del hombre en un ente dotado de la luz celestial, pacífico y comprensivo con sus semejantes, tal y como nos trataron de convencer, hace poco, con la deseada aparición de la “Era Aquarius” y el cambio de milenio. Toda una decepción.

  Aquí seguimos, con las eternas dudas existenciales, haciéndonos las mismas preguntas con respecto al futuro, pues éste no puede ser vislumbrado, creando en nosotros una pesadumbre que nos acompañará hasta el lecho de muerte.

  ¿Qué es lo que somos? ¿Quién o qué ha hecho posible que habitemos la Tierra? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Somos el piramidón del ciclo vital, o en realidad, una insignificancia dentro del vasto universo?

  Es cierto que ambicionamos el prometido arribo de la “Raza de Oro”, para poder, así, disfrutar plenamente de los placeres de la vida. Pero hasta que ese perfecto mundo imaginario abra sus puertas, debemos seguir la paulatina lucha que haga posible el mantenernos en pie, inquebrantables ante las dificultades, fuertes como una aleación de todos los metales a los que Hesíodo acude, con el fin de no caer en una de las duras pruebas a las que somos sometidos.

  Si Hércules se enfrentó al león de Nemea o a la hidra de Lerna, nosotros plantamos cara a la afección y a la dolencia, al rechazo y la indiferencia, al abandono del diálogo y la diplomacia por la instauración violenta de un modo de pensar disyuntivo. El decaimiento de la salud, la vejez, la inactividad laboral, el desamor y el olvido de la fraternidad.

  Funambulistas de profesión, siempre en peligro de besar el abismo, en un equilibrio que requiere la mayor de las concentraciones. Sentimientos de vacilación y desasosiego que el arte ha sabido expresar desde tiempos inmemoriales, y que la contemporaneidad ha asimilado como la representación de la pérdida de la identidad: el no rostro.

  En el campo de la figuración, los artistas plásticos acuden a la desaparición de la faz de sus protagonistas, ya sea mediante la propia eliminación, o con un objeto que la cubra (como un velo o una máscara), o bien, es emborronada partiendo de técnicas pictóricas, fotográficas, o cualquiera que dependa del soporte. Así, se transforma la apariencia del representado, manifestando esa inquietud respecto a nuestro destino como seres que habitamos el planeta, dejando claro que no somos nada ni nadie, que acabaremos siendo polvo, careciendo de sentido levantarnos cada mañana y desempeñar una rutina.

  Desde los experimentos surrealistas de René Magritte, pasando por la descomposición de la materia con Francis Bacon y la posmodernidad, hasta los artistas que hoy mismo tratan de hacerse un hueco en el panorama artístico. Todos recurren a esa enigmática estética que no muestra, solo insinúa, perdiendo el espectador la empatía física al no detectar en la obra unos rasgos familiares, pero que, a la vez, nos atrapa al sentirnos identificados con la trágica situación emocional del personaje, pues son múltiples las ocasiones en las que nos sentimos igual de desamparados y desprotegidos ante las adversidades del mundo contemporáneo.

  Se encuentran muestras de este sentimiento en oriente, ejemplificado a través del chino Xu Yong, quien difumina los retratos fotografiados hasta convertirse en una nebulosa que disipa la personalidad, perdida entre la multitud de la sociedad, o el Coreano Kim Byungkwan, que deconstruye la pintura para luego reedificar el semblante a partir de manchas y rayones arbitrarios a lo de Kooning.

xu yong

Xu Yong, Portraits, 2011. Liquid Times Group Exhibition, Seoul Museum of Art (20 de marzo- 11 de mayo de 2014)

Kim-Byungkwan-Portraits3

Kim-Byungkwan-Art-4

419

31422593314a498faf94b1aa60843ee0

Kim Byungkwan, Portraits

CRI_174837

Willem de Kooning, Woman, I, 1950-52. Óleo sobre lienzo. MoMa

  También en occidente, con el collage digital, véanse el británico Christopher Wayne, o la helena Eugenia Loli, mezclando lo vintage con los principios surrealistas.

tumblr_mva5i6Hqxl1qmiko6o1_1280

Christopher Wayne, s/t. Imagen digital intervenida, 2014

Tourist's Attraction

Eugenia Loli, Tourist’s Attraction. Imagen digital intervenida, 2014

  Aquí, en Canarias, no quedaremos al margen de tal efecto.

  Hijo del Street Art y el ya citado todopoderoso Bacon, Néstor Travieso propone su serie Apariciones Marianas como una clara protesta ante el malestar provocado por la realidad. Los conflictos bélicos y sus damnificados, el radicalismo de la religión, y la decrepitud de la raza por los males cometidos, son algunas de sus temáticas.

nestor

Néstor Travieso, serie Apariciones Marianas. Rotuladores sobre papel decorativo, 2013

  La carne es putrefacta, se desliga de lo óseo para dispersarse sobre la celulosa que sostiene la obra, resbalando por la superficie a un ritmo pausado, cual savia que brota de los árboles y se precipita por el escamoso tronco con la acción de la gravedad.

nestor3

Néstor Travieso, serie Apariciones Marianas. Rotuladores sobre papel decorativo, 2013

  El rostro se distorsiona fantasmagóricamente, concebidas las figuras (realizadas éstas a partir de plantillas −stencils− sobre papel decorativo de pared) como imágenes divinas que visitan lo terrenal para lanzar un mensaje de aviso a la “Raza de Hierro”: un “estáis a tiempo de cambiar el rumbo, no desechéis la oportunidad”. De nosotros depende.

nestor 2

Néstor Travieso, serie Apariciones Marianas. Rotuladores sobre papel decorativo, 2013

  ¡Ay de ti, Hesíodo! Perdiendo el tiempo afligiéndote por no tener la oportunidad de haber nacido en la “dorada primavera”, cuando siglos y siglos después, la colectividad actual sigue teniendo las mismas incógnitas objetivas que ya portaba la que tú frecuentaste, en la que te relacionabas y convivías, demostrando que la noción cíclica griega no siempre se cumple, manteniéndonos en un perpetuo hastío, sospechando y lucubrando sobre nuestro porvenir, pasando las noches en vela maquinando el plan que haga del día siguiente un éxito rotundo.

  Los ojos son los espejos del alma, y cuando el arte los asemeja a una vidriera agrietada, la premonición no suele ser de buen augurio.

David RafaelNoSanzio

Flickr NESTOR TRAVIESO: https://www.flickr.com/people/91861482@N04/

Anuncios
Esta entrada fue publicada el 30 septiembre, 2014 a las 18:47. Se guardó como Arte Contemporáneo, Arte en Canarias, Arte Urbano, Crítica de Arte, Crítica social, Estética, Filosofía, Historia del Arte, nuevos artistas, técnicas artísticas y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

4 pensamientos en “Señores clientes, les informamos de que el tren con destino: Golden Age, efectuará su salida con retraso. Por favor, manténganse a la espera

  1. Muy bueno aunque no demasiado indicado para un día depresivo. Saludos

  2. ¡Feliz aniversario y espero que continúes en la misma ventana artística observando el mundo tal como es, y no tal como somos! Saludos!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: