Navidades Art Déco (All I Want for Christmas is You)

  Seguro que alguna vez habrás imaginado encontrarte en la ciudad de Nueva York durante estas fechas tan señaladas. Una ensoñación vislumbrada con detalle gracias a la aportación del cine, ya que son incontables las películas en las que aparece alguna escena donde la famosa pista de patinaje que alberga cada año la imponente Plaza del Rockefeller Center es la protagonista.

  La instantánea es inconfundible: placa de hielo a rebosar de usuarios, gigantesco árbol de Navidad culminado con una radiante estrella, el arranque de los edificios que circundan el área abierta, y la figura de Prometeo como vigilante espectador. Todo esto edulcorado con la caída de unos ligeros copos de nieve y las luces artificiales.

  La imagen que aporta el Rockefeller Center es atemporal, fiel a su intención de superación y progreso, pues para ello fue diseñado, llegando a convertirse en uno de los iconos del “sueño americano” por excelencia.
Su emplazamiento ya es símbolo del lujo; el Midtown de Manhattan y la Quinta Avenida, e inaugurado en 1939 como una metáfora de la supervivencia de la familia petrolera tras el crack económico acaecido en Wall Street justo una década antes.
Para que dicho victorioso mensaje fuera lo más fácilmente comprensible se acudió a las formas Art Déco: el estilo internacional de las clases pudientes surgido en París tras la celebración de la Exposición de Artes Decorativas e Industriales Modernas de 1925.

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Vista del Rockefeller Center, Manhattan, Nueva York

  Los Rockefeller coincidieron con el Art Déco en sus premisas: demostrar al mundo, a partir del diseño exquisito, limpio y pulcro, que el ser humano ha evolucionado gracias al dominio de la máquina, por lo que no es de extrañar esa predominación de la línea recta; la que asciende al infinito y nunca se detiene, impronta que comparte con el rascacielos como arquitectura en vertical.
Este movimiento artístico burgués bebió de lo antiguo y lo moderno. Por un lado casa con la vanguardia de la época: la geometría como basamento del cubismo y el constructivismo, así como la fascinación por la velocidad del futurismo, traducida esta última en el Art Déco a través de la novedosa aeronáutica. Por otra parte, se rescata la enigmática egiptología y las culturas precolombinas, ambas en alza en los inicios de la pasada centuria debido a los suculentos hallazgos arqueológicos, y en esto tuvieron mucho que ver Howard Carter y Tuthankamon.

  Esta miscelánea entre avant-garde y Mundo Antiguo se aprecia magníficamente en ciertos detalles que por desgracia suelen escapar a su mención cuando se habla del Rockefeller Center: las decoraciones escultóricas en relieve de los edificios que conforman el complejo.

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Lee Lawrie, el Sonido, 1933. Entrada principal Edificio 30, Rockefeller Plaza

  Las diferentes estructuras arquitectónicas funcionan como un nuevo Partenón ateniense, erigido esta vez en la Gran Manzana, cargado de alegorías en honor al Arte, las Ciencias, la Historia o el Trabajo, y utilizando los mismos colores planos que los ancestros del periodo heleno clásico emplearon para sus motivos embellecedores, además de ser adaptadas estas personificaciones a las manifestaciones plásticas del siglo XX con la inserción de los metales.

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Lee Lawrie, Mercurio alado, 1933. Sobre las Puertas Channel Gardens, Quinta Avenida

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Reconstrucción simulada del Partenón ateniense. Posible apariencia del friso oeste

  La Danza, la Dramaturgia y la Canción (1932) penden de la fachada sur del Radio City Music Hall en la calle 15 como emblemas del Teatro. Hildreth M. Meiere y Oscar B. Bach fusionaron el Art Déco con la sensualidad del Modernismo para estos tres caracteres que rozan el exotismo orientalizante.

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Hildreth M. Meiere y Oscar B. Bach, la Danza, la Dramaturgia y la Canción, 1932. Radio City Music Hall, calle 15. Rockefeller Center

  Lee Lawrie fue el encargado de rematar la entrada principal del Edificio 30 −sede de la NBC− representando la Sabiduría (1933) a partir de un barbado varón de avanzada edad, tal y como los antiguos simbolizaban este mismo concepto abstracto. El conocimiento instituye y domina el universo, por lo que se muestra como un todopoderoso Zeus que aparta las nubes para implantar su ley y mandato a través del rayo, aunque parece obvio que Lawrie viajó al prerromanticismo como fuente de inspiración, pues su divinidad amenazadora comparte gran similitud con El Anciano de los Días (1794) de William Blake: Dios como arquitecto del mundo, cuyos dedos se bifurcan a modo de compás masónico cual herramienta de creación.

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Lee Lawrie, Sabiduría, 1933. Entrada principal Edificio 30, Rockefeller Plaza

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William Blake, The Ancient of Days, 1794. British Museum

  En el acceso de la calle 49 Lee Lawrie colocó a la señora “Columbia”, el emblema de América, bajo el título de el Progreso (1937). Se acompaña de Pegaso −la inspiración− y un águila el −poder−, mientras sujeta con sus manos el fuego y la rama de olivo como atributos.

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Lee Lawrie, Progreso, 1937. Edificio 30, acceso calle 49, Rockefeller Center

  Los ornamentos a destacar son infinitos: Mercurio; la Luz; el Sonido; la Amistad entre Estados Unidos y Francia; la Mañana, el Presente y la Tarde; la Industria; el periodismo (la Noticia), etc., quienes transforman con su presencia el ámbito del Rockefeller Center en un museo al aire libre donde puedes practicar el patinaje sobre hielo al tiempo que disfrutas de estas joyas de la Historia del Arte, las mismas que lamentablemente suelen pasar desapercibidas en el encuadre del retrato fotográfico arquetípico de la Rockefeller Plaza durante el tránsito navideño. Si en ese momento sale al escenario Mariah Carey para cantar en directo el All I Want for Christmas is You, apaga y vámonos, porque mi sueño se ha hecho realidad.

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Robert Garrison, la Tarde (The Evening), 1932. 1270 Avenue of the Americas entrance

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Attilio Piccirilli, el Comercio y la Industria con el Caduceo, 1936. Entrada principal del 636 de la Quinta Avenida

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Isamu Noguchi, La Noticia (News), 1940. Rockefeller Plaza

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Lee Lawrie, Seeds of Good Citizenship, 1937. Sobre las Puertas Channel Gardens, La Maison Francaise, Quinta Avenida

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Alfred Janniot, Gallic Freedom, 1934. Sobre las Puertas Channel Gardens, La Maison Francaise, Quinta Avenida

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Esta entrada fue publicada el 20 diciembre, 2014 a las 13:12. Se guardó como Arquitectura, Arte Contemporáneo, Arte en Estados Unidos, Arte Urbano, Experiencias, Historia del Arte y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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