El gore llega a palacio

  Creíamos que dos géneros tan dispares como son los cuentos de hadas y el terror jamás podrían fundirse, pero gracias a la ironía, utilizada esta como material de engranaje, ha hecho posible que los conceptos anteriormente mencionados, ambos muy ligados a la literatura y la cinematografía, sean capaces de convivir en un mismo cuerpo espacial.

  Jessica Harrison (St Bees, 1982) emplea sus esfuerzos en descubrir las posibilidades de los materiales existentes para dotarlos de una nueva vida. Simulando el trabajo de una maquilladora de caracterización, la artista juega con la ilusión óptica para hacernos creer que un sofá en miniatura puede estar fabricado íntegramente con piel humana, o más difícil todavía, cincelar el mármol con el fin de representar una hoja de papel estrujada por un niño, tal y como los escultores del barroco utilizaron la roca blanca para fingir veladuras o superficies corporales mórbidas.

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Jessica Harrison, Armchair, 2009. Técnica mixta, 8 x 7 x 6 cm

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Jessica Harrison, Work on paper (1), 2013. Mármol de Carrara, 30 x 30 x 30 cm

  Ese aire dieciochesco se aprecia igualmente en el rescate que lleva a cabo Harrison de pequeñas estatuillas hechas en cerámica y elaboradas en la contemporaneidad, las cuales, imitan a las figuras de porcelana que decoraban las habitaciones de palacio durante pasadas centurias, reflejando estas la vida placentera de las damas de la corte, por lo que es normal verlas ataviadas con pomposos vestidos y complementos considerados de lujo para la época.

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Jessica Harrison, Rosamund, 2010. Figurilla de cerámica manipulada con resina y pintura en esmalte, 21 x 12 x 12cm

  La fractura con el clasicismo deviene con la manipulación que la británica realiza sobre dichas féminas congeladas en el tiempo, provocando un choque inminente del arte tradicional con el gore, así como con el dadaísmo, ya que las cerámicas son asimiladas cual objet trouvé (objeto encontrado); disciplina de principios del siglo XX que alcanzó su cenit con Man Ray y Marcel Duchamp.
A partir de resinas y pintura en esmalte, Jessica Harrison aporta un genuino valor artístico a las halladas y aburridas porcelanas tipo Lladró, seccionando sus miembros u órganos vitales sin que las protagonistas modifiquen su relajada expresión, generando así un mayor impacto visual. Estas princesas de novela infantil continúan desarrollando sus actividades lúdicas de alta alcurnia mientras se desangran por los cuatros costados, o sus rostros son auto-desollados, haciendo las delicias de los amantes del cine splatter.

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Jessica Harrison, Roberta, 2014. Figurilla de cerámica manipulada a partir de resina y pintura en esmalte, 21 x 15.5 x 13.5cm

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Jessica Harrison, Imogen, 2014. Figurilla de cerámica manipulada a partir de resina y pintura en esmalte, 20 x 11.5 x 12.5cm

  De igual forma, la artífice rinde homenaje a la subcultura de los años 50 con la conversión de aquellas mismas figurillas en provocativas chicas pin up por completo tatuadas al estilo old school; diseños seguramente rescatados de las plantillas que el afamado Sailor Jerry dejó para la Historia de la tinta inyectada. Sirenas, golondrinas, estrellas, barcos veleros, telas de araña y dagas que atraviesan ardientes corazones. Todo ello dibujado detalladamente por la propia Harrison sobre la epidermis de estas –en su origen− gráciles mujeres, ahora transformadas en “tipas duras” que beben whisky sin desprenderse de sus corsés, enaguas y miriñaques para no desentonar con el ritmo del vals.

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Jessica Harrison, Painted Lady (10), 2014. Figurilla de cerámica manipulada con pintura en esmalte, 22 x 17 x 13cm

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Jessica Harrison, Painted Lady (1), 2013. Figurilla de cerámica manipulada con pintura en esmalte, 20 x 17 x 16cm

  Desde que abandonó la Edinburgh College of Art allá por el 2000, Jessica no ha detenido su experimentación con elementos rudimentarios como la arcilla, la cera, la seda o la silicona, consiguiendo una producción bastante singular que le sirve de seña identificativa.

David RafaelNoSanzio

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Jessica Harrison, Self Portrait (Skull), 2008. Objeto encontrado y cera, 21 x 18 x 18cm

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Jessica Harrison, Standing figure, 2014. Cerámica, 41 x 16 x 8cm

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Jessica Harison, Hole in the Head, 2011. Impresión giclée, 13 x 20cm

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Esta entrada fue publicada el 5 noviembre, 2015 a las 11:21. Se guardó como Arte Contemporáneo, Crítica Artística, Crítica de Arte, Historia del Arte, nuevos artistas, técnicas artísticas y etiquetado como , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

Un pensamiento en “El gore llega a palacio

  1. Originalísimo: fundir la vaciedad de la cerámica figurativa con la realidad guillotinante de la época, gracias por traerlo acá!

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