Abel Azcona y la piedra filosofal

Causar un efecto en el que la contempla es uno de los principios básicos de la obra de arte, pero digno de mencionar es que dicha reacción sea tan desmesurada como para que esta se convierta en un genuino e involuntario producto artístico, pues esto solo lo consiguen los grandes.

El mismo Abel Azcona (Pamplona, 1988) sigue sin dar crédito al polvo que los “Desenterrados” levantaron tras su inauguración el pasado mes de noviembre en la capital navarra −Plaza Serapio Esparza−. Lo que se inició como un largo proceso de investigación sobre la latente Memoria Histórica que concluiría con una muestra de fotografías y objetos en relación a lo vivido y experimentado por el artista, ha provocado que la serie de actings programados por Azcona para este proyecto no sean los definitivos. Seguir leyendo 

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Esta entrada fue publicada el 24 febrero, 2016 a las 11:51. Se guardó como Arte Contemporáneo, Crítica Artística, Crítica de Arte, Crítica social, Exposiciones, Historia del Arte y etiquetado como , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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